Estamos aprendiendo que toda situación implica cambios -a veces incómodos- pero que traen con ellos  las etiquetas de la oportunidad y el estímulo.

Insistimos en no renunciar a nada de lo que hacíamos antes y que tanto nos gustaba, como por ejemplo los juegos de los viernes: juegos de mesa, de pensar, de disfrutar, de compartir. 

Y si la distancia es el impedimento, nada como hacerle frente con  nuestras ya queridas e indispensables cintas métricas.





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