"Me encanta cuando sonríes, profe Carmen" -me dice Eva en un descanso entre palabra y palabra del dictado que les estoy haciendo.

Bueno, -le digo- es  difícil verme la sonrisa debajo de la mascarilla, ¿no crees?

Sí, es cierto, no puedo verla, pero sí que la imagino. Puedo imaginarla y la veo de maravilla.




Eso contesta Eva y me hace una foto para que yo también pueda imaginarla.

Puedo comprobarlo: ahi estoy,  y sonriente. 

Qué grande es esta alumna: nada como su mirada infantil sobre los días grises para que el color se transforme el de la ilusión y el buen ánimo.

( Luego vengo a mi blog y dejo esto por escrito, porque no quiero olvidar esta valiosísma lección que me ha regalado esta alumna : si no es posible ver algo , quizá baste con imaginarlo.

 Con reflexiones así, la vida no es más fácil, pero sí -y no me cabe duda- mucho más plena.)

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