Hoy , durante el recreo, hemos jugado a dibujar sobre los charcos que se habían formado en el patio.
El agua como soporte
y las hojas de este otoño
como fórmula para imaginarnos ahí, donde todo se puede.
Este tiempo de cambio nos está haciendo disfrutar de oportunidades en las que antes no habíamos reparado.
Ahora tenemos menos espacio, pero nos detenemos con más atención en el ahora y en sus posibilidades. Y siempre aparecen.
Quién sabe, quizá este etapa nos traiga más cosas buenas de las que nunca hubiésemos imaginado.

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